La Educación Lenta
¿Te has parado a observar cómo es el ritmo de tu escuela?
Estarás de acuerdo conmigo en que la velocidad es frenética.
En este artículo voy a hablar del slow teaching . Te propongo que me acompañes hasta el final, ya que voy a compartir 10 PAUTAS para que lo puedas poner en práctica, si te apetece abordar tu día a día de una forma más serena y sostenible.
Así que te invito a que te tomes tu bebida favorita mientras disfrutas de esta lectura practicando, por qué no, ¡el slow reading!
Visualiza un día normal en los pasillos y aulas de tu escuela.
Prisas por todos lados…
Conversaciones interrumpidas, entrecortadas…
Carreras por los pasillos…
¡No llego!
¿Te suena?
Somos como el conejo de Alicia en el país de las maravillas, siempre con el reloj en mano, moviéndonos de acá para allá, con nuestra amiga la señora ansiedad.
Por un lado, el ritmo que marca la sociedad en la que vivimos lo llevamos dentro, nos arrastra como si de un huracán se tratara. Condicionados por un entorno más VUCA que nunca nos vemos abocados a correr por la vida como pollos sin cabeza.
Por otro lado, en la escuela, nos regimos por modelos educativos basados en la época industrial donde el objetivo era la producción. De esta forma incitamos a nuestros alumnos a producir desmesuradamente centrándonos, principalmente, en la dicotomía de lo correcto e incorrecto.
Como te contaba en El funeral de la escuela, el antigua paradigma ha muerto.
Además, el miedo al resultado de los informes y las altas exigencias de las familias no ayudan. Por tanto, ¿qué hace el docente?
Entrenar a los alumnos para superar las pruebas estatales;
poner deberes repetitivos;
darse prisa para acabar a marchas forzadas el temido temario;
meter mucha caña para que “aprendan” rápido y los resultados sean visibles.
Las consecuencias de todo esto, ¿cuáles son? Pues perpetuar un aprendizaje superficial y efímero que prepara a los niños para un mundo QUE YA NO EXISTE.
¿Cómo lo estás viviendo?
¿Cómo te está afectando a ti como maestro?
¿Y a tus alumnos?
La Educación Lenta es un movimiento pedagógico surgido en 2002 que propone desacelerar los ritmos educativos para adaptarlos a los ritmos de aprendizaje del alumnado. La educación lenta tiene en cuenta los resultados, pero también el proceso y se enmarca dentro de una forma de entender la vida. Dichos ritmos son diferentes según: edad, madurez psicológica, motivación, preparación previa, dominio cognitivo de estrategias, uso de inteligencias múltiples, etc.
Fue impulsada por varios promotores:
Maurice Holt explica los beneficios que ésta otorga en el manifiesto It’s time to start the slow school movement (2002).
Carl Honoré en su libro Elogio de la lentitud (2004) habla sobre el ritmo y los tiempos requeridos para lograr mejores aprendizajes.
El profesor Gianfranco Zavalloni con La pedagogía del caracol (2011) nos sugiere diferentes estrategias para ralentizar la enseñanza como hablar, dibujar, pasear, mirar las nubes, expresarse…
Joan Domènech, propulsor español y autor del libro Elogio de la Educación Lenta (2009), enfatiza el papel activo del alumno y defiende la calidad del aprendizaje frente a la cantidad.
Y ahora pregúntate:
El mundo va rápido pero por correr más, ¿vamos a llegar antes?
“Hay un tiempo para cada cosa.
Y cada cosa requiere su tiempo”
Fíjate en los tiempos de la naturaleza.
Los agricultores cuando preparan la tierra para el cultivo, ¿qué hacen?
Primero identifican el tipo de tierra, la airean y la allanan. Cuando está preparada la enriquecen con el abono.
En un segundo momento plantan las semillas y aportan agua mediante el riego.
Después de todo este trabajo, ¿qué resultado observable hay? Nada. Tierra y sólo tierra.
Con el paso del tiempo y con los cuidados adecuados se empezarán a ver los primeros brotes verdes. Y ya será pasados unos cuantos meses que se podrán observar los frutos, que a su vez irán madurando hasta estar en “su punto justo”.
Pero volvamos a las aulas y a la parte práctica.
MIS 10 TIPS PARA EDUCAR LENTO
LIBÉRATE DEL TEMARIO. No te esclavices a él. Cada año se dan prácticamente los mismos contenidos, así que júntalos, desordénalos, desmenúzalos. Juega con él, sin miedo.
BE WATER, MY FRIEND. Como dice Z. Bauman hay que pasar de lo sólido a lo líquido, para adaptarse a las curvas del camino. La roca es rígida, dura y ofrece resistencia. El agua es flexible, se adapta a las superficies.
SABOREA EL GUSTO DE UNA NUEVA RECETA PEDAGÓGICA. Sé creativo con la metodología: flipped classroom, cooperativo, ABP. Provoca aprendizajes colaborativos y participativos. Abre tu mente, si te atreves a probar, clica AQUÍ.
SURFEA LA OLA. O sea, disfruta del proceso y haz que tus alumnos también disfruten de él. El error es aprendizaje, muestra la vulnerabilidad de las personas y te hace más humano. ¡No hay dos días iguales!
MIRA A LOS OJOS DE LOS ALUMNOS. Dedica tiempo a sus emociones e invierte tiempo en su bienestar socioemocional. Humaniza tus tutorías con las familias.
CONÉCTATE A TU ENTORNO. Aunque será cambiante, obsérvalo, implica a los niños en las situaciones de actualidad y no pierdas nunca esa conexión.
RESPETA CADA RITMO DE APRENDIZAJE. Cada alumno es una planta diferente que requiere de tiempos diferentes.
MENOS ES MÁS. Mejor poco y bien hecho que mucho y superficial. No por mucho hacer, van a ser más inteligentes. Los alumnos no son cabezas huecas que rellenar.
CRITICAL THINKING. Es momento de saber argumentar, reflexionar, escuchar, debatir.
REVISA LAS RUTINAS DE TU AULA. ¿Están adaptadas al niño? ¿Cuánto tiempo pasan sin levantarse? ¿Y sin hablar? ¿Las tareas son repetitivas? ¡¡Integra las inteligencias múltiples y planifica actividades auditivas, espaciotemporales, plásticas, kinestésicas, musicales, lógicas…!!
Un día, recuerdo que, en clase de matemáticas, dediqué bastante tiempo a escuchar ciertas preocupaciones de mis alumnos, habían discutido y se notaba cierto malestar. Se abrió un debate y entre todos, analizamos pausadamente las emociones que fueron emergiendo. Se creó un ambiente de respeto y entendimiento casi mágico.
Llegados a un punto, un alumno levanta la mano y me dice:
“Ana María, estamos perdiendo el tiempo, ¿hoy no hacemos clase de mates?”
Muchas gracias por llegar hasta el final. Espero que estas palabras te hayan hecho reflexionar tanto como a mí mientras las escribía.
Por una educación en la que se pueda “perder el tiempo”.
La próxima vez que entres en clase piensa:
¿Dónde quiero poner el FOCO?
¿Cuál es mi INTENCIÓN hoy?
Vamos a R-EVOLUCIONAR la escuela, ¿te apuntas?
Soy Ana María Oliván, coach educativa, maestra y psicopedagoga. Llevo ya 20 años en este mundo apasionante de la educación. Formada también en coaching y liderazgo de equipos a distancia.
Mi misión actualmente es acompañar a profesores en este cambio educativo para que la transformación se haga con serenidad y consciencia.
¿HABLAMOS?
info@anamariaolivan.com
Tags: coaching educativo, competencias socioemocionales, docentes, escuela, formación, transformación educativa